Micotoxinas en Balanceados: Un Riesgo Oculto en la Alimentación Animal

Autor: Ing. Gabriela Pita 

Fecha de elaboración: 29-09-2024

La producción de alimentos balanceados para animales es un pilar fundamental en la industria agropecuaria, láctea, y de producción de carne. Sin embargo, uno de los mayores desafíos que enfrenta esta industria es la presencia de micotoxinas, compuestos tóxicos producidos por ciertos tipos de hongos. Estas toxinas pueden contaminar las materias primas utilizadas en la formulación de balanceados, afectando la salud de los animales y, a su vez, la seguridad alimentaria. Actualmente en el Ecuador, las empresas formales dedicadas a la producción de balanceados son aproximadamente 60. Si se incluye establecimientos informales que elaboran, a menor escala, alimento balanceado para la venta a terceros, la cifra total podría estar en aproximadamente 90 empresas. Si, adicionalmente, se incluye a los productores de aves y cerdos que elaboran su propio alimento balanceado, la cantidad total de unidades fabricantes de alimentos balanceados puede llegar a cerca de 200.

¿Qué son las Micotoxinas?

 

Las micotoxinas son metabolitos secundarios producidos por hongos filamentosos, en particular por mohos como los géneros Aspergillus, Fusarium, y Penicillium. La actividad biológica de las micotoxinas varía desde débil y/o a veces positiva, pueden producir efectos tales como actividad antibacteriana (por ejemplo, derivados de penicilina derivados de cepas de Peni cillium) hasta fuerte mutagénica (por ejemplo, aflatoxinas, patulina), cancerígena (por ejemplo, aflatoxinas), teratogénicas, neurotóxicas (por ejemplo, ocratoxinas), nefrotóxicas (por ejemplo, fumonisinas, citrinina), hepatotóxicos e inmunotóxicos (p. ej., ocratoxinas, dicetopiperazinas)
 

Estos hongos pueden crecer en cultivos agrícolas como maíz, soya, cebada y trigo, los cuales son las materias primas clave en los alimentos balanceados. Las micotoxinas más comunes en los balanceados incluyen:

  1. Aflatoxinas: Producidas principalmente por Aspergillus, afectan principalmente a aves y rumiantes. Hasta el momento las aflatoxinas son entre los compuestos más tóxicos y cancerígenos conocidos. A pesar de que la mayoría de los países del mundo ahora tienen limitaciones para los niveles máximos tolerados de aflatoxinas en los alimentos, la contaminación por estos compuestos sigue siendo un problema.

  2. Fumonisinas: Producidas por Fusarium, son comunes en el maíz y pueden afectar gravemente a los cerdos y caballos. Los efectos tóxicos producidos por las fumonisinas incluyen la inhibición de la biosíntesis de esfingolípidos, lo que resulta en daño celular y leucoencefalomalacia equina e hidrotórax en cerdos que es un trastorno neurológico de los caballos y se acompaña de inflamación y formación de edema. Los síntomas de esta enfermedad son ceguera, parálisis de los músculos faciales, anomalías locomotoras, hiperestesia y estupor, finalmente conduce a la muerte. Además, la fumonisina B1 es un agente causante de nefrotoxicidad, hepatotoxicidad y hepatocarcinogenicidad, y también se asocia con una mayor tasa de apoptosis en el hígado y el riñón en animales de laboratorio.

  3. Tricotecenos (DON, T-2, HT-2): Los tricotecenos pertenecen a la clase de los sesquiterpenoides y se encuentran comúnmente en cereales, existiendo hasta la fecha más de 200 compuestos diferentes de este tipo conocido. Estas toxinas también son producidas por Fusarium y afectan al sistema inmunológico de los animales. 

  4. Ocratoxinas: Producidas por Aspergillus y Penicillium, afectan a cerdos y aves, dañando el hígado y los riñones. La ocratoxina A es el miembro más frecuente de la clase de ocratoxinas y, por lo tanto, es el método mejor caracterizado y más completo documentado, esta micotoxina esta asociada con productos alimenticios almacenados incorrectamente 

  5. Zearalenonas: son producidos por una variedad de hongos y muestran actividades biológicas versátiles. Aunque está clasificada como micotoxina, la zearalenona apenas es tóxica. Sus rasgos anabólicos y uterotróficos son el resultado de su interacción con receptores estrogénicos. Zearalenona es capaz de unirse a estos receptores y así imitar la capacidad del 17b-estradiol para estimular la actividad transcripcional.

     

 Impacto de las Micotoxinas en la Salud Animal

 

La presencia de micotoxinas en los balanceados puede tener efectos graves en los animales que los consumen. Entre los efectos más comunes se encuentran:

  • Reducción del rendimiento: Los animales que consumen alimentos contaminados suelen mostrar un crecimiento más lento, una eficiencia disminuida en la asimilación de alimento y una disminución en la producción de carne, leche o huevos.

  • Daño hepático y daño renal: Algunas micotoxinas, como las ocratoxinas, pueden ocasionar daños a órganos vitales como el hígado y los riñones, afectando el metabolismo y la salud general del animal.

  • Inmunosupresión: Las micotoxinas como las aflatoxinas y tricotecenos pueden debilitar el sistema inmunológico, haciéndolos más vulnerables a infecciones y enfermedades.

 En cerdos, el consumo de balanceados contaminados pueden afectar negativamente la reproducción, provocando abortos, infertilidad y malformaciones en las crías.

  • Menor conversión alimenticia: Las micotoxinas pueden reducir la capacidad del animal para convertir alimento en energía y crecimiento, lo que disminuye la eficiencia de los sistemas de producción.

  • Disminución de la calidad del producto: La leche, los huevos o la carne pueden verse afectados en cantidad y calidad. En algunos casos, la micotoxina puede transferirse a productos animales, afectando la seguridad alimentaria humana.

     

 Impacto Económico de las Micotoxinas

 

Las micotoxinas también tienen consecuencias económicas significativas. Los productores pueden enfrentar:

  • Pérdidas en la producción: Animales enfermos o con bajo rendimiento afectan directamente la rentabilidad.

  • Aumento en los costos veterinarios: Las micotoxinas pueden llevar a enfermedades que requieren tratamientos costosos.

  • Rechazo de productos: Los productos animales (carne, leche, huevos) pueden ser rechazados si se detecta la presencia de micotoxinas, impactando el acceso a mercados y la confianza del consumidor.

     

Estrategias para Controlar las Micotoxinas en Balanceados

 

  • Monitoreo y análisis regular: Es fundamental realizar análisis periódicos de todas las materias primas utilizadas en la producción de balanceados para detectar oportunamente la presencia de las diferentes micotoxinas. Esto incluye pruebas de laboratorio que identifiquen y cuantifiquen las toxinas presentes.

  • Uso de adsorbentes de micotoxinas: Los adsorbentes son productos que se añaden a los balanceados para atrapar y neutralizar las micotoxinas en el tracto digestivo de los animales, evitando que sean absorbidas. Algunos de estos adsorbentes son aluminosilicatos, carbón activado o productos a base de levaduras.

  • Almacenamiento adecuado de los ingredientes: Las condiciones de almacenamiento, como la humedad y la temperatura, juegan un papel crucial en la proliferación de hongos. Es importante mantener los granos y otros ingredientes en lugares secos y bien ventilados para minimizar el riesgo de contaminación y proliferación.

  • Rotación de inventarios: Evitar el almacenamiento prolongado de los ingredientes es clave, ya que la exposición prolongada aumenta el riesgo de contaminación por hongos.

  • Selección de proveedores confiables: Trabajar con proveedores de materias primas que garanticen productos de alta calidad y libres de micotoxinas es esencial para mantener la seguridad alimentaria de los balanceados.

     

Conclusiones:

Las micotoxinas representan un desafío considerable para la industria de los balanceados y la producción animal. Sin embargo, con el uso de prácticas preventivas adecuadas, el monitoreo constante y el almacenamiento adecuado, es posible minimizar su impacto. 

En este sentido el análisis de materias primas es esencial para proteger la salud de los animales, garantizar la seguridad alimentaria humana y reducir riesgos económicos. Detectar la presencia de estas toxinas en etapas tempranas permite tomar acciones correctivas, evitar pérdidas en la producción, y asegurar la calidad del alimento. Además, contribuye a cumplir con normativas de inocuidad y a mantener la rentabilidad en la producción agropecuaria.

Es vital que los productores y fabricantes de balanceados en Ecuador se mantengan informados y adopten estrategias efectivas para garantizar la salud de los animales y la seguridad alimentaria de los consumidores.

 

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